Cartas de guerra
4/8/1945
Querido Berto, estuve trabajando hasta tarde, ahora son las ocho de la mañana. El Club Almagro había anunciado: “Sábado 4 de agosto gran baile” y fue mucha gente. Toqué con la orquesta de Heriberto Cancelo. Ya sabés que al can en celo lo único que le importa es tener bailes todos los sábados, nada más. Quienes le garpan, que el club se llene. Y los que van solamente quieren bailar.
El Can se da aires de grandeza, cree ser todo un D’Arienzo (que a mí no me gusta, pero lo respeto). Lo copia sin pudor e insiste hasta el hartazgo con los staccatos. Y que nadie le vaya con arreglos melódicos, él solamente quiere el ritmo bien marcado.
Cuando terminamos fuimos a comer los tres violines, uno de los bandoneones, el contrabajo y yo. Al rato cayó el Can como peludo de regalo con los dos cantores y otro bandoneón. Por suerte los acomodaron en otra mesa. A mi bulín llegué pasadas las seis, pero no puedo dormir. A veces me pasa, estoy agotado, pero el sueño se resiste.
¿Te acordás cuando me vine para Buenos Aires? Quería interpretar la gran música, como decía mi viejo. Pero me ganó el tango. Me pregunto, y odio la pregunta, qué hubiera pasado si seguía por el camino que me había trazado. En fin, ya es tarde. (Para eso y para tantas otras cosas.)
Hoy domingo laburo en el Germinal, pleno centro. Es con José Bustos, un joven en ascenso todavía no muy conocido. Nunca toqué con él, se enfermó su pianista y me llamaron para un reemplazo. Si llegó al Germinal no puede ser peor que el Can.
La sigo mañana, trataré de dormir, ya son casi las nueve.
5/8/1945
Reinicio. ¡No sabés lo que pasó! Voy a contarte paso a paso.
El Germinal está en Corrientes 942, parece que el nombre se lo puso un francés, unos dicen que por la novela de Zola sobre la lucha de los mineros del carbón, otros por el nombre con que la Revolución Francesa llamó a septiembre. (Parece que el franchute era de los nuestros.)
Apenas llego se acerca un tipo con pinta de sepulturero. Raro lo que a uno se le ocurre, porque el individuo era bajito y rengo, pero yo el único sepulturero que vi fue en el entierro de mi vieja, un muchachón formoseño grandote y rubio. El hombre se presenta, Eliseo Urbieta, me dice y extiende su diestra. Para mi sorpresa, muy amable agradece mi disposición para hacer el reemplazo. (Como si yo tuviera otra opción que agarrar cuanto laburo se presente.) Después me conduce a dónde íbamos a tocar. Ahí tuve la segunda sorpresa: ¡el escenario estaba lleno de atriles!, y en los atriles partituras, prolijas partituras para cada instrumento.
Las revisé. ¡Qué composiciones, Berto!
Di Sarli, Salgán, Pugliese, Troilo, Mores. Supe que esa noche iba a ser diferente, nada de chan-chan ni de pin-pun-pan. Música, aquello era buena música. Anoche, por primera vez en años, no ansié tocar un estudio de Chopin, Virgilio Expósito colmaba mi sed y mi afán.
Salvo por el piano, la orquesta sonó muy bien, Bustos es un conductor criterioso. Yo me fui ajustando a su estilo a medida que pasaban las piezas, me costó dos tangos sacarme el D’Arienzo del Can de encima. Y otros dos entender que Bustos transitaba la huella de Di Sarli, la respiración lenta y lírica, bandoneones y violines cantando juntos la melodía y el piano rematando. Qué cambio por Dios. Me costó, pero cuando terminamos, y esa fue la tercera sorpresa, Bustos me felicitó.
Fuimos a cenar, otra sorpresa: pagaba la orquesta. Bustos invitó a unos colegas que habían ido a escuchar la función. Uno era el maestro Cobián que vino acompañado por uno de sus bandoneones, un pibe de no más de dieciocho años de apellido Federico; el otro José Dames. ¿Lo ubicás? Bandoneonista de varias formaciones y excelente compositor. Me enteré que nació el mismo año que nosotros a menos de cien kilómetros de distancia, en Rosario. También me enteré de que Troilo iba a estrenar un tango suyo. Le pidieron que lo tocase, bueno se lo exigieron cuando uno de la orquesta le puso el bandoneón encima. Una belleza, hermosa pieza. El tango se llama “Fuimos”. Vos que sos literato, sentate: tiene letra del Homero Manzi. “Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se echó a morir.” ¿Qué tal? El santiagueño es bueno para la tragedia.
Otra vez se me hizo tarde, pero ahora por motivos bien diferentes. Mañana espero echar estas líneas en el buzón. Decile a tu viejo y a doña Catita que siempre los recuerdo.
6/8/1945
Cuando me desperté al mediodía calenté agua para el mate, abrí la bolsa con los bizcochos de grasa y encendí la radio.
¡Maldita costumbre de encender la radio!
Entonces escuché la noticia.
Mientras allá, durante la mañana del 6 sucedía el incendio, en este ispa empezaba la noche del día anterior. La función en el Madrigal aún no había empezado y yo, sentado al piano, practicaba “Garúa”.
“¡Qué noche llena de hastío y de frío!
El viento trae un extraño lamento.”
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Daniel Sorín
Daniel Sorín (Buenos Aires, Argentina, 1951) tiene una larga trayectoria literaria. En 1998 ganó el Premio Emecé de Novela con Error de cálculo y el Tercer Premio Municipal (bienio 2012-2013) por La última carta. Ha editado publicaciones de arte y literatura en la red: Alt164, Letrópolis, Abanico y La púrpura de Tiro. Es narrador, docente, editor y ensayista.
Obra:
Novela:- Error de cálculo (Premio Emecé de Novela 1998. Emecé, 1998 - ebook: Al Fondo a la Derecha, 2019)
- El dandy argentino (Grupo Editorial Norma, 2000)
- Palabras escandalosas (Sudamericana, 2003)
- Palacios (Sudamericana, 2004)
- Velas para Gilda (Editorial La Bohemia, 2007)
- El hombre que engañó a Perón (Sudamericana, 2008)
- El cerco (Del Nuevo Extremo, 2012 - ebook: Al Fondo a la Derecha, 2019)
- La última carta (Tercer Premio Municipal —bienio 2012-2013—. Edhasa, 2013 – Al Fondo a la Derecha, 2019)
- Tres segundos es una eternidad (Vestales, 2016)
- Plan Patagonia (Al Fondo a la Derecha, 2020)
- El muro (Punto de encuentro, 2026)
Ensayo:
- John William Cooke. La mano izquierda de Perón (Planeta, 2014, Al Fondo a la Derecha, 2021)
- El peronismo de las tres banderas. Apuntes sobre John William Cooke y la revista De Frente (Gogol, 2024)
- "El narrador y el archivista" (La Biblioteca Nº 1, Biblioteca Nacional Mariano Moreno, 2005)
- “Cuando el criminal es el Estado: asesinos en la Patagonia del siglo XIX” (Fronteras del crimen. Globalización y Literatura, Medellín, Medellín Negro-Planeta Colombia, 2015)
- "Un peronista de las tres banderas" (John William Cooke. Ecos de un pensamiento, Ediciones Universidad Nacional de General Sarmiento, 2020)
Textos en antologías:
- “Tris, el mono” (Brújula norte, cuento infantil, Buenos Aires, Macma Ediciones, 2015)
- “El regreso de Zhèng Hé” (Viajeros, Buenos Aires, Salim, 2018)
- “El Ohio” (Desencajados, Buenos Aires, La Bohemia, 2018)
- “La llamada” (Las mil y una noches peronistas, Buenos Aires, Granica, 2019)
- “La mujer desnuda” (Palabras para la Poderosa 1, Al Fondo a la Derecha, 2020)
- “Una bolsa de residuos negra” (Juramento negro, Madrid, Grupo Tierra Trivium, 2021 - Buenos Aires, Gogol, 2021)
- “El profesor” (Juramento erótico, Buenos Aires, Gogol, 2022 – El origen del mundo, Madrid, Grupo Tierra Trivium, 2022)
- “Una duda razonable” (M.M., Vencejo ediciones, Madrid, 2023)
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