La casta rioplatense
Extraído de La casta rioplatense, Narrativa ultrabreve, Evaristo Editorial, Buenos Aires, noviembre de 2025.
LA CASTA RIOPLATENSE
(Que salvará el bosque, las civetas, los océanos,
las bestias celestes, Venecia, el yuyaral y la humanidad)
El viejo que se peina de modo esmerado y se supone la mar de gracioso entre los autómatas que tintinean.
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El almacenero, gordo, que agrega peso a su bolsita de pan y da consejos divertidísimos a los jornaleros con pancartas.
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Dos niños embarrados que han visto fantasmas, de veras, pero no se lo dicen a nadie.
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La inocente perpetua que introduce, con sigilo, la espada afilada en el cuarto de los locos.
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Ese yerno, de principios muy variados y puntillosos, que se ha vuelto a equivocar de prometida.
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La deliciosa y paradójica parejita de la habitación infinitamente silenciosa.
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La nietita de las bandejas, y los minerales, que arroja un don al pajonal de los monstruos.
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El sarcástico que pasa con una garrafa al hombro, llena, y desarrolla un frondoso mundo interior.
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El inexpresivo que tiene una biblioteca enorme que jamás visita, ni consulta, ni plagia. La acróbata que trapea ese espacio. Su atípico aprendiz en problemas. La terapista del aprendiz.
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El coro que contradice a los coléricos limosneros que se hincan ante el crepúsculo y agradecen.
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¿Y por qué esos misterios populares no nos estarían alcanzando para nada? El perturbado del puente levadizo que atestigua lo cotidiano como un ciervo golpeado por un rayo.
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El cariacontecido que hace un pozo y no recuerda exactamente para qué era. Mientras cuelga la pala.
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El apátrida al que se le extirpa el riñón equivocado, a las apuradas, y cree tanto en las casualidades.
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La retraida que recuerda al atravesar la descampada fraternal, tal vez, que en la misma Pompeya donde un tal Gneo Alleo apenas estuvo aquí, otro: Successus, el tejedor, ama a una camarera llamada Iris.
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La nalgona que asegura que encontrará el amor de su vida en los grandísimos almacenes, atiborrados de chucherías, en los horarios insensatos, estrambóticos y explotadores.
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El muchacho adorado que cae, barranca abajo, y continúa murmurando.
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El comedido atroz que no desea trepar ninguna nueva pirámide más, por favor.
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La ruidosa que duerme en la enfermería y está más sana que King Kong. Su prima confabulada de los caseríos.
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Y nos piden referencias comprobables para salvarnos del tsunami. Los disipados que endilgan a la marea roja ciertas intenciones comunistas, sexuales y confianzudas.
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La bella prisionera y el viejo erudito que juegan una partida infinita, de dominó o algo así, como si nos sobrara el tiempo, las consignas y los espejos.
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El enrevesado y joven vecino que, en realidad, está paseando una mascota inclasificable.
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La cófrade, del mismo grupo sanguíneo, que no se nos parece en lo más mínimo y toma té como un ángel en lucha por los paseos. Y sin embargo.
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Un esotérico subalterno de Berisso que insiste con los clásicos y azuza al personal.
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La alterada turba de obreros del carbón que también piden pan y frutas.
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El guardián del norte, tan amigo del pueblo, que se ha extraviado de nuevo.
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El desconocido del refresco enorme, de tamarindo, que se malaventura en la fronda a pesar de los carteles. Y esto terminará demasiado mal, auguran los traductores.
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Casi a mediatarde, después de arrojarnos al mundo. ¡Y al requetefresquete de los días por venir! Los muertos que vienen del Chascomús universal y se enfurecen con los barrenderos tan depresivos.
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Y el corazón, además, es el que no viene a pensar los intereses de las naciones. Aquellos yacientes, ingenuos, que contemplan la luz y se dan por satisfechos.
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La señorita de buen ver que, en más o en menos, imagina lo que hay en el fondo del bosque.
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El falso profeta que grita, a voz en cuello, y ni se perciben las huellas de las siete fieras inexpresables que dice haber enfrentado.
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Un amor de antaño que entra y sale de la cocina, con unos trapos colorinches de las huelgas —en la mano—, todos chamuscados, y ya alcanza la edad de tu padre.
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El primo más joven del amante, de la señora de los gatos de la calle Gurruchaga, que cree tener poderes y dobla cucharas tan encaprichado.
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Desenchúfenlo todo, vamos, rápido. La muchachita de los secretos que finge trozar un pollo, recién sacado del empaque, en los pedidos exiguos.
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¡Y que te cuides esas santas credulidades! Estos dos gozosos, muertos de risa, que en la madrugada no atinan a saltar el vallado del golf ni el de la bruma ecuánime.
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La émigré del altoparlante que pide auxilio, ante las infinitas desdichas, con un donaire irrepetible en los cicutales con gimnastas.
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¡Y con modos libérrimos de taberneros influyentes! El lenguaraz peligroso que espanta al pez, invariante e inmenso, de debajo de la barca de los parientes.
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Ricardo Rojas Ayrala
Ricardo Rojas Ayrala se define como “un trabajador que escribe”. Su obra literaria, que consta de 19 libros de poesía, relato y novela, se publicó en México, Italia, El Salvador y Argentina.
Es secretario de Cultura del Sindicato de Empleados de Farmacia (ADEF). Con Marta Miranda dirige el Festival Internacional VaPoesía Argentina de literatura e inclusión.
Participa en encuentros y festivales culturales en diversos países como España, Cuba, El Salvador, Uruguay, Camerún, México, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Chile, Venezuela y Argentina.
Fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Entre otros reconocimientos obtuvo el Tercer Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Fue honrado con el Fondo Metropolitano de las Artes y las Ciencias. Resultó finalista del V Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. Fue ganador del Premio Latinoamericano de Literatura de la Unam. Resultó uno de los ganadores del concurso internacional “Papeles de la Pandemia”, convocado por la revista digital Letralia, tierra de letras, con su libro “Cantos de la Peste”. Parte de su obra ha sido publicada en diversas antologías, revistas literarias y sitios web de Emiratos Árabes, España, Cuba, México, Venezuela, EEUU, Colombia, Chile, Brasil, Camerún, Costa Rica, El Salvador, Nepal, Italia y Argentina.
Obra:
- Sin conchabo corazón, poesía, El Caldero, Argentina, 1993.
- Fabulosas alimañas de la pampa, narrativa, Sentieri Meridiani, Italia, 2010 y El Caldero, Argentina, 1996.
- Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, La Bohemia, Argentina, 1999 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
- Caligramas, poesía, La Bohemia, Argentina, 2000.
- Miniaturas Quilmes, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2001.
- La lengua de Calibán, poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
- Quaestiones politicae, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2006 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
- Obispos en la niebla, poesía, 2007, Tintanueva, México y La Bohemia, Argentina.
- Argumentos para disuadir a una jauría y otros usos civiles, poesía, Descierto, Argentina, 2013.
- Un sauzal para Kikí de Cundinamarca, poesía, Ponciago Arriaga, México, 2014.
- Las nubes, poesía, Descierto, Argentina, 2015.
- Chéjov en la nieve, novela, Evaristo, Argentina, 2016.
- Museo del Dictador, narrativa, Aire en el Agua, México, 2017.
- Anatomía General de los Burócratas del Río de la Plata, narrativa, Tintanueva, México, 2017 y Evaristo Editorial, Argentina, 2018.
- Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, Al Fondo a la Derecha Editorial, Argentina, 2019, versión digital.
- Pero no olvides la cajita de rapé de porcelana, poesía, Proyecto Editorial La Chifurnia, El Salvador, 2019.
- El delicado oficio argentino de dar muerte, novela, Evaristo Editorial, Argentina, 2019.
- Los cantos de la peste, Letralia, Venezuela, 2020.
- El libro de los textos imperturbables divididos en dos por una plomada o por simple caos, poesía, Evaristo Editorial, Argentina, 2022.
- La casta rioplatense, narrativa ultra breve, Evaristo Editorial, Argentina, 2025.
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