Episodio Milei
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26 de octubre, 2025.
El resultado de las elecciones legislativas del domingo 26 de octubre de 2025 nos recuerda que el “episodio Milei” no es accidental. Debemos asumir de una buena vez que Milei no es un producto extraño a esta sociedad y que la ultraderecha no es un fenómeno circunstancial y pasajero. La sociedad argentina no fue ni es inocente de Milei. Por acción u omisión, una parte de la sociedad argentina produce y reproduce a Milei. Lo hace desde el centro de su egoísmo y/o de su estupidez, pero, sobre todo, desde la plataforma de una nueva subjetividad conservadora de masas. Esta parte de la sociedad argentina está aferrada a este episodio y buscará darle continuidad y nuevas formas políticas; intentará profundizar la oleada antidemocrática y neo colonizadora por todos los medios a su alcance: bufos o formales, tradicionales o anómalos. No será ni tan fácil, ni tan rápido salir de los efectos del episodio Milei. Costará sacudirse de tanto excremento, de tanta violencia acumulada y, sobre todo, de tantas líneas de continuidad visibles u ocultas.
Otra parte de la sociedad argentina está abarrotada de culpa, vergüenza (propia y ajena) y perplejidad. Está traumatizada. Esa parte de la sociedad no encontró la forma de evitar el episodio Milei y sigue sin encontrar el modo de frenar su reproducción. Lo que tiene para ofrecer como alternativa, o bien no logra diferenciarse en aspectos sustanciales o bien falla a la hora del arraigo y del fermento. Las instituciones, organizaciones y dirigencias representativas de esta parte de la sociedad, en líneas generales, vienen siendo incapaces de asumir iniciativas “expansivas” y “totalizadoras”.
El episodio Milei acumulará tantas deudas materiales y anímicas que cualquier reemplazo reparador tendrá que asumir, prácticamente, perfiles de una redención. Todo nos sugiere que los modos y horizontes del viejo progresismo resultan absolutamente insuficientes para generar algo que pueda percibirse como una discontinuidad histórica significativa. Ni la fuerza electoral, ni la sensibilidad gestionaria alcanzan. De nada sirven las consignas de taza para el desayuno o de título de libro de autoayuda del tipo: “el amor vence al odio”. Las clases dominantes han sacado gran ventaja de este tipo candidez que no es otra cosa que expresión de una subjetividad conformista en una sociedad disciplinada. Mejor odiar y amar a quien corresponda. Necesitamos altas dosis de amor eficaz, con su cuota de odio bien orientado.
Es indispensable construir fuerza social, poder popular, presencia callejera. Habrá que politizar el hambre de las y los de abajo; convertirla en antropofagia, no administrarla. Habrá que transformar radicalmente la subjetividad de las clases subalternas y oprimidas: ir más allá del folklore romántico, reemplazar las doctrinas anacrónicas y verticales y los fervores representativos o tecnocráticos por ejercicios pedagógicos horizontales y orientados al protagonismo popular, al pensamiento crítico y a la creación de una nueva cultura. Habrá que abjurar de las estrategias de integración parcial y subordinada de las y los abajo que solo generan la ilusión de una iniciativa histórica popular pero nunca la concretan (dejar de pensar a estas estrategias como lo “real popular” y retomar las estrategias centradas en la iniciativa autónoma de las y los de abajo). Habrá que pensar vías idóneas para achicar la distancia entre la administración pública y el autogobierno popular.
Habrá que hacer que el desprecio al universo de lo popular por parte de las clases dominantes y sus mediaciones políticas se convierta en temor. Sí, temor y pánico a la potencia de los vínculos, la inteligencia, la organización y la irreverencia de las y los de abajo. En buena medida ese desprecio se explica por la ausencia de la figura de un contendiente liberador-emancipador de fuste. Ya no se puede soslayar la existencia de amplios sectores de la sociedad argentina cohesionados en torno a fundamentos antipopulares y reaccionarios, ideológicamente asimilados a las franjas más retrógradas y saqueadoras de las clases dominantes. Eludir la polarización social y política, apelar a la moderación en estas circunstancias históricas implica conspirar contra la constitución de un bloque popular e inocular en las y los de abajo sentimientos de impotencia. Un bloque popular liberador-emancipador requiere de múltiples experiencias de contraposición de fuerzas en terrenos con cierta “materialidad”, es decir, extra-electorales y extra-institucionales.
Habrá que precaverse de la construcción en espejo, de la copia de formatos supuestamente neutros, de la opción por la superstición y la emoción en desmedro de la razón argumentativa. No se construyen conciencias autónomas y voluntades colectivas plurinacionales-populares, ni con las artes turbias de la manipulación, ni con las destrezas deslumbrantes y superficiales de las y los performers. Estos ardides alimentan las subjetividades conformistas.
¿Cómo reconstruir algo aproximado a una voluntad colectiva plurinacional-popular después de un episodio tan bochornoso y anímicamente arrasador? La primera tarea consistirá en dejar de sembrar embriones de Milei o de crearle, por acción u omisión, ámbitos propicios para su desarrollo.
Habrá que plantearse la posibilidad de construir otro Estado, esto es: otra institucionalidad y otra gubernamentalidad. En buena medida, Milei fue parido por institucionalidades y gubernamentalidades neoliberales que nunca dejaron de expandirse, aún en el marco de los gobiernos dizque progresistas. Estas institucionalidades y estas gubernamentalidades ahondaron las incapacidades del Estado para contrarrestar a los poderes económicos; además, fueron y son refractarias a toda iniciativa de democratización, impermeables a la participación activa de las clases subalternas y oprimidas.
Urge recomponer lo plurinacional-popular, evitar toda tergiversación y repensarlo en una clave que no sea la del capitalismo reformado, relativamente sensible y piadoso; una clave que evite la alienación de la fuerza colectiva y la potencia de las clases subalternas y oprimidas. Debemos recuperar la posibilidad de hablar del futuro y comenzar a dar cuenta –ya mismo– de sus exigencias.
Miguel Mazzeo (mazzeo_amauta)
Imagen de portada: Huffpost
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Miguel Mazzeo
Miguel Mazzeo nació y vive en Lanús Oeste, provincia de Buenos Aires, Argentina. Es Profesor de Historia (Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires) y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Es docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la Universidad de Lanús (UNLa) e investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC), en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. También ejerce como docente en espacios de formación (escuelas, cursos y seminarios) de distintas organizaciones populares y movimientos sociales de Argentina y Nuestra América. Ha participado, como expositor y coordinador, en diversas Cátedras Libres en Buenos Aires y en el interior del país.
Obra:
- Piqueteros. Notas para una tipología, publicado por Manuel Suárez Editor (Buenos Aires) en 2003 y por la Editorial Quadratta y el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas con el título: Piqueter@s. Breve historia de un movimiento popular argentino (Buenos Aires) en 2014.
- ¿Qué (no) Hacer? Apuntes para una crítica de los regímenes emancipatorios, publicado por la editorial Antropogafia (Buenos Aires) en 2005, por Anarres (Buenos Aires) en 2011 y por Quimantú (Santiago de Chile) en 2015.
- El Sueño de Una cosa. Introducción al poder popular, publicado por la editorial El Colectivo (Buenos Aires), por la Fundación Editorial El perro y la rana (Caracas) en 2007 y por Tiempo Robado Editoras (Santiago de Chile) en 2014 con el título Introducción al poder popular.
- El sueño de una cosa (edición corregida y aumentada).
- Invitación al descubrimiento, José Carlos Mariátegui y el Socialismo de Nuestra América, publicado por El Colectivo (Buenos Aires) y por Minerva (Lima) en 2008.
- Poder popular y nación. Notas sobre el Bicentenario de la Revolución de Mayo, publicado por El Colectivo/Ediciones Herramienta (Buenos Aires) en 2011.
- Conjurar a Babel, Notas para una caracterización de la nueva generación intelectual argentina, publicado por El Colectivo/Dialektik (Buenos Aires) en 2012.
- El socialismo enraizado. José Carlos Mariátegui: vigencia de su concepto de “Socialismo práctico”, publicado por Fondo de Cultura Económica (Lima) en 2013.
- Entre la reivención de la política y el fetichismo del poder. Cavilaciones sobre la izquierda independiente argentina, publicado por Puño y Letra (Rosario), 2014.
- El hereje. Apuntes sobre John William Cooke, Buenos Aires, Al Fondo a la Derecha Ediciones, 2022.
Por su libro José Carlos Mariátegui y el socialismo de Nuestra América, publicado por Fondo Editorial William Lara (Caracas) en 2014, obtuvo la Mención Honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico.
Fue uno de los fundadores, en el año 1991, de la Agrupación Universitaria José Carlos Mariátegui (La Mariátegui) y de la Corriente Estudiantil de Unidad Popular (CEUP), ambas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Asimismo, participó en la organización del Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS) desde 1997, de la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA) desde 2001 y de la Coordinadora de Organizaciones de Movimientos Populares Autónomos (COMPA), desde 2010. A fines de los 90 se vinculó a los Movimientos de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón del sur del Gran Buenos Aires donde desarrolló tareas de formación, entre otras. Fue militante del Frente Popular Darío Santillán (Argentina) desde su fundación en 2004 hasta 2013.
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